Pie diabético

Esta expresión se ha hecho muy popular en los últimos tiempos. En parte porque el porcentaje de diabéticos se ha disparado en los últimos años. Posiblemente el incremento no haya sido tan importante, pero sí que ahora lo sabe mucha más gente que hace décadas.

¿Qué es un pie diabético?

Pues según la O.M.S. el pie diabético se define como, ”presencia de ulceración, infección y/o gangrena del pie asociada a la neuropatía diabética y diferentes grados de enfermedad vascular periférica, resultados de la interacción compleja de diferentes factores inducidos por una hiperglucemia mantenida

Aunque existen más, los tipos de diabetes más habituales son dos. La diabetes tipo 1, se produce porque el páncreas no fabrica suficiente cantidad de insulina. El sistema inmune ataca a las células que producen la insulina. La diabetes tipo 2, el cuerpo presenta una resistencia a la insulina, frecuente en el adulto.

Es importante diferenciar entre un pie diabético y un diabético con pies. No todos los diabéticos tienen un pie diabético, eso sí, deben prevenir su aparición. Estadísticamente se dan más pies diabéticos en diabéticos tipo 2, debido a malos hábitos adquiridos durante su vida, sumado a un fallo metabólico muy frecuente en estos pacientes.

¿Por qué la diabetes puede provocar problemas en los pies?

La causa es que los diabéticos con hiperglucemia mantenida durante un largo periodo de tiempo, comienzan a desarrollar una falta de sensibilidad en manos y pies que les llega a provocar úlceras que no le duelen. Cualquier objeto dentro del calzado les puede estar hiriendo las diferentes capas de la piel, y no se dan cuenta, pues no perciben el dolor.

¿Cómo puede prevenirse el pie diabético?

Principalmente el mejor método de prevención es seguir las indicaciones del especialista que controle el tratamiento para diabetes, si se siguen sus indicaciones, lo normal es que los niveles de glucemia están perfectamente controlados, y así no aparecerá el pie diabético en condiciones normales. Además debemos vigilarnos los pies diariamente, usar calcetines claros para ver restos de lesiones, si estas llegaran a producirse. Visitar al podólogo periódicamente, y que éste compruebe que no existe ninguna alteración en los pies, y si las hubiera, indicar cuales deben ser las medidas a seguir para solucionarlas.

José Ramón Rodríguez Ruiz
Salomé del Boz González

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