Triple Deformidad de Judet: Cuando tus piernas «giran» de forma diferente

¿En qué consiste la Triple Deformidad de Judet?

La Triple Deformidad de Judet se compone de tres alteraciones que ocurren al mismo tiempo:

  • Anteversión femoral (el fémur gira hacia dentro). El fémur, que es el hueso del muslo, está girado hacia dentro. Esto provoca que, al caminar, las rodillas y los pies tiendan a mirar hacia el centro del cuerpo.
  • Torsión tibial externa (la tibia gira hacia fuera). Como forma de compensación, la tibia (hueso de la pierna) gira hacia fuera para intentar que los pies apunten al frente al caminar.
  • Problemas en la rótula. Debido a estos giros opuestos entre el muslo y la pierna, la rótula (el hueso de la rodilla) se descoloca ligeramente, lo que puede provocar dolor, chasquidos o sensación de inestabilidad.

En niños pequeños es frecuente observar:

  • Forma curiosa de sentarse: se sientan en posición de “W” (con las piernas hacia los lados), porque les resulta más cómoda.
  • Marcha torpe: tropiezan con facilidad o parecen poco coordinados.
  • Dificultad para el deporte: les cuesta correr, saltar o seguir el ritmo de otros niños.

Lo más característico al caminar es que las rodillas miran hacia dentro, mientras los pies intentan apuntar al frente o incluso hacia fuera. Es como si la parte superior y la inferior de la pierna no se pusieran de acuerdo.

En bipedestación (de pie quieto) puede observarse que las rodillas apuntan hacia adentro, las piernas parecen ligeramente arqueadas, dando un “falso” aspecto de piernas en paréntesis. Curiosamente, si la persona activa los músculos de la cadera y coloca las rodillas al frente, los pies se abren exageradamente hacia los lados.

El círculo vicioso de las compensaciones, el problema no es un solo giro, sino la cadena de compensaciones, como el fémur está hacia dentro los pies tienden a meterse; como la tibia gira hacia fuera para compensar, los pies intentan ir rectos o hacia fuera; y por ende los pies se ven obligados a pronar en exceso, apoyar demasiado la parte interna.

El resultado es una marcha poco eficiente e inestable, a veces con pasos cortos, marcha lenta y cansina, la sensación de que “los pies van por su cuenta”, dolor que aumenta a lo largo del día, inestabilidad al caminar. 

Pronóstico

  • Lo positivo:

1.Si se detecta en la infancia, las posibilidades de mejora son altas.

2. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas llevan una vida normal. 

3. Los ejercicios específicos y las plantillas bien diseñadas ayudan mucho

  • Lo menos favorable: 

1. Si no se trata, puede causar problemas de rodilla en la edad adulta.

2. A partir de los 8–9 años, la corrección natural es menos probable.

3. Las compensaciones del pie pueden volverse permanentes

La Triple Deformidad de Judet no es solo un problema estético. Afecta a la forma de caminar, correr y moverse, y puede causar dolor y limitaciones si no se trata a tiempo. La buena noticia es que cuanto antes se detecte y se trate, mejores serán los resultados. Ante la sospecha, es importante consultar con un podólogo especializado o un traumatólogo infantil. Las plantillas personalizadas y los ejercicios adecuados pueden marcar una gran diferencia y permitir una vida activa y sin dolor.

Salomé del Boz González
José Ramón Rodríguez Ruiz

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